sábado, 5 de noviembre de 2016

IRONMAN HAWAI (II)

… Poco a poco fueron pasando las horas, piernas por lo alto, hidratación y buena comida. Como con cada Ironman hay que irse a la cama temprano para tratar de descansar. Mañana va a ser un día largo (cuanto de largo aún no me lo podía imaginar). Quedo con mi compañero Julian en una hora para levantarnos, tempranísimo como siempre. A las cuatro de la mañana ya estamos en planta: desayuno, recogida de bidones (yo había congelado los míos con la “ilusión” de que aguantaran el máximo posible) y rumbo a esperar al autobús que nos llevará hasta la zona de boxes. 

Es muy temprano y la cara de la gente se mezcla el sueño, la concentración, la tensión y la ilusión. Yo voy tranquilo, no es plan perder la capacidad de sentir después de lo que cuesta estar aquí.
El autobús nos deja un poco más lejos de lo habitual ya que la calle está cortada en la zona de meta y aledaños. Nos bajamos y caminamos los tres, Julian, Ricardo y yo. Ya queda poco para meternos en faena. Pasamos por el arco de meta y mientras la miro me acuerdo de las finales de Champions y el mal fario de mirar a la copa. Yo la miro y me despido de ella hasta dentro de un rato (“-No pienses que no pasaré por ahí debajo después en¡¡¡¡¡ Nos vemos en un rato¡¡¡¡). Ricardo y yo nos despedimos con un abrazo y ya entro en la zona de marcaje, hay colas y es más lento de lo deseable, además yo soy de brazos peludos y el calco de los números no se pega así que me tienen que pintar los números en el antebrazo. De ahí a boxes. Pronto estaremos todos y todas luchando y soñando cada uno con lo suyo. 
Lleno las ruedas, que el día previo había desinflado totalmente siendo previsor ante la posibilidad de reventones por el calor, coloco los botes y compruebo que todo está en su sitio.
Suenan los ritmos hawaianos y cuando menos se espera dan la salida tanto de los pros masculinos como de los femeninos poco tiempo después. La batalla como cada año promete ser épica. 
Los AG creo que pronto olvidamos esa batalla y nos centramos en lo nuestro. Ya hay gente nerviosa y  20´ antes intentan tomar posiciones y entran en el agua donde hay que mantenerse a flote (mucho tiempo para mi, pienso). Miro, estiro, respiro, disfruto. Faltando 5-6 minutos considero que ya es hora  de ir al agua y nado haciéndome sitio hasta los primeros puestos, donde casualidad¡¡¡ coincido con el gran Carlos Aznar que se iba a cascar un supercarrerón siendo subcampeón del mundo con muy poco margen con el primero por el campeonato y al que veía muy tranquilo.
Ya hay gente repartiendo codazos, empujones y alguna que otra patada. – Hay que relajarse chavales¡¡¡¡ Ya habrá tiempo de dar y recibir. Mi estrategia es la misma que sigo siempre en el agua,: me coloco con gente más rápida, aguanto los mamporrazos iniciales y después cruzo los dedos para tener el máximo de aguas limpias para nadar…vamos a ver si está vez también sale bien.

Miro mi reloj y casi cuento los segundos que faltan para el cañonazo inicial. Es todo muy emocionante. Y cuando menos lo esperas, como siempre, estamos en faena. Dos mil triatletas dando brazadas. El principio es difícil, mucha gente y poco espacio para nadar. Recibo algún golpe sin intención y algún que otro malintencionado aunque no les echo mucha cuenta. No me sofoco, estoy aquí para divertirme. Hasta que no llegamos al punto de vuelta en el barco de Body Globe el grupo no se estira, pese a todo es un gustazo nadar aquí... aguas transparentes y cálidas, peces de colores, quien se queja es porque quiere.

Los últimos metros cojo algún pie pero no es importante. Estoy nadando muy cómodo y relajado. En 1h 10´ estoy ya camino de la T1. Para nadar sin neopreno, con poco espacio y sin mucho esfuerzo no está mal. He decidido cambiarme de ropa en boxes así que sin prisa pero sin pausa allá vamos. 
La gente que sale entre 1h y 1h 15 es numerosísima por lo que el agrupamiento inicial en Alii Drive es grande. Imposible en este momento  separar tanta gente y de tanto nivel. Los primeros 15-16 km son así, hasta que comenzamos, tras la subida de Palani, a rodar por la Queen K donde ya puedo coger ritmo y empezar a adelantar gente.


Tengo buenas sensaciones y voy pasando gente. El plan es estar en mis ritmos habituales de este año y guardar para la que aventuro decisiva maratón. El viento en Kona es especialmente particular y creo que hay que estar allí para poder comprenderlo en su justa medida. Es tan cambiante que seguramente no seamos capaces de explicar de la misma forma donde soplaba en contra, a favor o paralelamente. Yo ya conocía el circuito porque había rodado en él a partes así que no esperaba grandes sorpresas. Como, me hidrato y realizo mis rituales tal y como tenía programados, pero algo no funciona. No voy a gusto y pese a que no tengo problemas musculares ni me siento agotado mi cuerpo no funciona. Empieza a pasarme gente y sigo pensando en positivo. Suele ser habitual pasar del todo a la nada y de la nada al todo en distancia Ironman así que pienso que recuperaré sensaciones. El el giro de Hawi (sobre el 100) veo que no va ser hoy el día y cambio el chip de carrera. Hay que llegar bien y ver como vamos en la maratón. El viento es fuerte en contra, o eso me parece a mi, y soy sobrepasado por mucha gente. Me centro en mi y intento recoger las energías que desde el otro lado del mundo seguro que me están enviando. Empiezo a restar kilómetros y al pasar a la altura del Energy Lab veo a los primeros que se están dando cera de la buena. Vuelvo a mi mundo y me acerco a Kona ya donde me esperan mis zapas y pienso en lo que viene esperanzado a la espera de ver que pasa. El calor me aplasta y la humedad es alta. Es para todos, está claro, pero a mi me está hoy matando y está pudiendo conmigo. 
Suelto la bici, me calzo las zapatillas me hidrato y comienzo mi maratón. Desde la primera zancada se que esto va a ser largo, muy muy largo. Sólo tengo una cosa en mente, ser finisher, asi que no hay problema. Más tarde que temprano llegaré a la meta y por el camino no me voy a lamentar ni quejar… daré palmas, sonreiré, respiraré profundo, cerraré los ojos, todo vale para disfrutar.

La maratón, casi como todo el Ironman se desarrolla en un circuito sencillo. Un inicio de 16 kilómetros por Alii Drive, subida a Palani, recta en la Queen K, Energy Lab y vuelta a Kona. Sencillo y largo, muy largo.- Para mi lo será más (continuará)